Carátula frontal de Tron 2.0 (versión europea)

Por motivos que ya no recuerdo, nunca jugué a Tron 2.0 cuando salió en su día, a pesar de leer análisis entusiastas de su versión para PC (de 8 sobre 10 para arriba). Supongo que mi presupuesto jueguil era más limitado por aquella, y 2003 fue un año intenso. Ni siquiera probé la demo. Lo archivé en algún lugar de mi memoria a largo plazo, junto con otros "pendientes" (una lista que por desgracia crece a un ritmo mayor del que puedo tachar elementos). En una fecha inconcreta lo compré en GoG aprovechando que estaba de oferta, y no fue hasta la semana pasada que pude completarlo.

¿Mi conclusión? Una experiencia agridulce. A pesar de que no puedo hablar estrictamente de un fracaso, me esperaba más, mucho más. Tiene cosas a su favor, desde luego. Escondido bajo sus capas hay un juego de calidad que quiere ser disfrutado. Pero hubo algunas barreras (¿o debería decir firewalls?) que me impidieron hacerlo.

Lo primero que se evidenciará al jugador es su característico aspecto visual. El diseño artístico representa fielmente el visto en la película original, con brillantes colores neón y superficies simplistas que transmiten la sensación de estar dentro del mundo digital, en contraste con las pocas escenas que muestran nuestra realidad. Está realmente conseguido, pero puede que no sea de tu agrado, y tus ojos tal vez se resientan tras un rato. Además, el hecho de que los niveles sean casi monocromáticos provoca que a veces sea difícil localizar las salidas o ciertos elementos.

Los pocos jefes que hay no son nada reseñable.

Los entornos son variados y el motor LithTech se defiende bien tanto en los estrechos corredores como en los amplios exteriores. Algunas vistas son de postal, y también cuenta con los habituales rostros de alta calidad en los modelos de los personajes. Los efectos de partículas o el resplandor (bloom) también están a la altura.

El guion puede resultar algo confuso si no has visto la película (o lo hiciste hace tiempo), y me perdí un poco con los nombres. Además de las escenas cinemáticas mencionadas anteriormente, la historia se narra a través de correos electrónicos y registros que te encuentras con frecuencia. No es muy memorable ni interesante, para ser sincero. Diría que se limita a cumplir mínimos. Hay unos malos que quieren establecer un control total sobre la empresa para la que tu personaje trabaja, y este es digitalizado dentro de sus sistemas para enfrentarse a ellos.

El limitado control sobre la cámara durante las fases de motos de luz enturbia la experiencia sin motivo alguno.

Los objetivos abusan de la jerga informática para disimular el hecho de que te limitas a ir del punto A al punto B para conseguir un objeto o pulsar un botón que abra una puerta, y luego volver, luchando contra enemigos de camino. Es tu shooter en primera persona estándar de principios de los 2000. Tampoco es que haya nada malo en ello, es tan atractivo como siempre, pero no te esperes nada original en lo relativo a jugabilidad.

Mis primeros pasos en el mundo de Tron fueron decepcionantes cuando me di cuenta de que el sistema de sigilo está completamente roto. Es imposible pasar desapercibido; enemigos que no puedes evitar te detectarán apenas asomes un poquito por una esquina a 300 metros de ellos, e inmediatamente procederán a pedir refuerzos. La evasión no es una táctica factible para superar las misiones, y esto te deja únicamente con el combate como opción. Y no es que este sea muy divertido tampoco, por un par de motivos.

Como es costumbre, el motor LithTech presume de rostros detallados.

Uno de ellos es tu limitado arsenal. Tu arma principal es un disco que puedes lanzar o usar para bloquear ataques si lo haces a tiempo. Aparte del mismo, tienes otros artilugios de nombre extraño que no son más que la escopeta, la ametralladora, el fusil de francotirador, las granadas, etc, de toda la vida. Debido a particularidades del sistema de inventario que explicaré luego, no tienes muchas armas disponibles al mismo tiempo, y dispararlas requiere gastar energía, quedándote pronto sin "munición". Así que al final terminas usando el disco casi todo el rato, pero no es lo que yo llamaría un arma ideal. Una vez lanzado puedes recuperarlo si fallas tu objetivo, pero esto puede llevar unos valiosos segundos durante los cuales quedarás indefenso. Y en algunas ocasiones el disco no volvió nunca, obligándome a cargar una partida guardada.

¡Bienvenido a Internet! Yo seré tu guía.

El segundo problema es que los enemigos pueden atacarte de lejos a placer, y a veces es difícil saber desde dónde. Durante mis primeras horas de partida morí a menudo a manos de oponentes que no había visto, hasta que al final aprendí a quedarme a cubierto y tratar de atraerlos hacia mí. Mis peores maldiciones las dedico a las pequeñas sondas voladoras que te agujerean la piel desde un kilómetro. Tu punto de vista se mueve al ser atacado, acentuando el problema. Tron 2.0 puede ser muy frustrante a veces, reiniciando la partida de forma constante cada vez que la diñas.

El juego cuenta con un pequeño componente de rol, ya que las características de tu personaje (salud, energía, tasa de transferencia...) se pueden mejorar con actualizaciones de versión. Además, puedes configurar libremente las subrutinas que tener instaladas en un momento dado, las cuales incluyen armas, protección, salto ampliado, y hacking mejorado entre otras. Hay una cantidad limitada de zócalos de memoria donde instalarlas, y las versiones iniciales (alpha) requieren tener 3 consecutivos, por lo que debes elegir sabiamente. El problema es que esta constante gestión de inventario ralentiza la jugabilidad. Unida a leer los tutoriales, y los emails, te hace sentir que pasas un tercio del tiempo perdido en menús. Y no olvidemos la muy molesta corrupción (algunos ataques enemigos pueden infectar tu equipo con un virus que se extiende, obligándote a desinfectar todo uno por uno).

Grandes dosis de talento e imaginación se han empleado en diseñar los entornos y los extraños dispositivos. Nada que objetar en este aspecto.

Hay algunas carreras de motos de luz intercaladas a lo largo de la campaña, forzadas por motivos de la historia. Se han añadido potenciadores y zonas que alteran la velocidad con ánimo de añadir variedad, pero en conjunto estos duelos en arenas cerradas resultan ser un trámite, y la cámara es muy limitada (no puedes mirar alrededor).

Algunos de los niveles son grandes, con líneas de visión lejanas, y puedes usar el zum para desintegrar enemigos desde una distancia segura.

Finalmente, los pocos jefes presentes dejan que desear, y no existe ninguna estrategia compleja para derrotarlos; todo se limita a ir reduciendo su vida hasta llegar a 0. Qué mejor ejemplo que la última pelea, la cual ni siquiera reconocí como tal: justo cuando estaba esperando que la historia continuara, me sorprendieron los créditos finales. Y fue mientras los contemplaba que me sentí insatisfecho porque un título tan prometedor hubiera resultado ser un shooter corriente. Es innegable que tiene un cierto encanto, pero su materialización se quedó lejos del concepto.

Jugar

Steam o GoG. Asegúrate de instalar el mod Killer App, el cual implementa muchas mejoras, como soporte para resoluciones panorámicas.

Puntuación:

7